05 octubre 2014

¿Comes sano?

Autor desconocido
Hace años me di cuenta que comer es uno de los mayores placeres del mundo. También me di cuenta de que no todos los alimentos me sentaban igual de bien... pesadez de estómago que solucionaba con tisanas, insomnio, dolor de cabeza, dificultad para concentrarme, la terrible celulitis, debilidad física, musculatura relajada como si mis músculos estuvieran de vacaciones, cansancio ocular, agotamiento general, incluso etapas de inapetencia sexual, infecciones de orina, bajada de defensas, resfriados... por supuesto me parecía lo más normal porque esto no sucedía todo a la vez,  hasta que el agotamiento, el insomnio y la falta de concentración fueron alarmantes, porque no podía ni tener una conversación distendida que durara más de 5 minutos.

Fue así como el Dr. Casal, mi médico de cabecera y yo, tuvimos una de esas charlas en consulta sobre mi salud sin hablar en ningún momento de mis síntomas... Empezamos hablando de cómo me había sentido últimamente en mi entorno familiar, en el trabajo, mis costumbres y ahí salió el tema que tanto me preocupaba, la alimentación. Por aquel entonces vivía en un país bastante extremo en cuanto a cambios de temperatura, alta montaña, por la mañana un frío intenso que me calaba hasta el torrente sanguíneo y al mediodía un calor seco y sofocante.  Yo me empecinaba en comer intenso y fuerte como todo el mundo porque estaba convencida que el clima riguroso requería un aporte muy calórico, caldos con pollo, gallina, cerdo, ternera, jamón, alubias, también comía entrecots, legumbres, más carne y poca fruta y poca verdura. El Dr. Casal me hizo una de sus reflexiones que tanto me hacían aprender y crecer en la vida: "Susi, tu cuerpo pequeño y friolero, tu forma de ser es Ying, suave, calmada, cálida, abierta a ayudar a las demás... Entonces ¿para qué darle comida Yang?"  Comida Yang... energética, intensa, más difícil de digerir... Así es. ¿Qué necesidad tenía mi cuerpo de ingerir esos alimentos? ¿Y si dejaba de comer aquello que sentía pesado aunque me encantara degustarlo? ¿Me pondría enferma? ¿Me bajarían las defensas o sufriría anemia? ¿Qué dirían las demás personas de mi entorno?

¡¡Foto genial!!! autor desconocido


Fue un largo proceso de ir probando qué alimentos disfrutaba y si mi estómago los agradecía cada vez que los recibía. Años de conversar con los alimentos, con mi cuerpo, con mis necesidades vitales y con mi esencia que desembocaron en un camino de disfrute y goce por la comida sana, respetando el medio del que me nutro y respetando todo mi ser... ¿El resultado? Una salud de 15 años menos de la edad que tengo. Quizás tú que estás leyendo ahora mismo estas palabras, ya estás en este proceso consciente, pero si no es el caso y sientes que puedes hacer algo por ti, por la personas que te rodean, porque eres madre/padre, hijo/a, amiga/o, educadora, personal sanitario, terapeuta, chef de cocina, etc. seguro que te puede interesar informarTE, formarTE, aprender y sobre todo disfrutar.


Os dejo algunos vídeos para ir haciendo boca y la propuesta de un taller de la mano de María, la "Patxa", un ser encantador, hermosa, jovial, divertida y con una vida ejemplar de proyecto de vida con su familia, además de ser una experta haciendo comida sana y sabrosa.



+info
Oro, el cáncer, fundamento médico.
Alergias e intolerancias. Sabina Calatayud
Karmelo BizKarra. Salud individual y mejoras sociales a través de la alimentación
Taller de Cocina Creativa
La Patxa en TVE con el grupo de Permacultura Cantabria
La Alegrilla, blog de Patxa



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